{"id":5920,"date":"2022-05-17T06:59:53","date_gmt":"2022-05-17T06:59:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.betrisey.ch\/rilkophone"},"modified":"2025-03-09T09:08:15","modified_gmt":"2025-03-09T09:08:15","slug":"rilkophone","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.betrisey.ch\/es\/rilkophone","title":{"rendered":"Rilk\u00f3fono"},"content":{"rendered":"\n\n<p><br><br><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rilko.jpg\" alt=\"\"><br><br><br><br><br>El siglo XXI acab\u00f3 con mi tel\u00e9fono, que databa de 1929. No es que fuera demasiado viejo, sino que simplemente se acab\u00f3 con \u00e9l con la llegada de la ADSL. Este brillante instrumento, destinado a sobrevivir varios siglos sin problemas, fue condenado al cubo de la basura por una simple norma. Hab\u00eda que hacer algo, \u00a1y r\u00e1pido!<br><br>De ah\u00ed el acto.<br><br>Ahora ha vuelto a sonar, (el aut\u00e9ntico driiing driing de toda la vida) pero de forma imprevisible una vez a la semana&#8230; Si alguien lo coge, el tel\u00e9fono le leer\u00e1 un texto de Rilke, principalmente de la \u00e9poca de Rodin (nuevos poemas, 1905\/1908), de forma totalmente aleatoria. Nadie puede elegir ni el poema ni el momento.<br><br>Muchas gracias a todos los que aceptaron prestar su voz a este proyecto: Marie-Pierre, Hanh-Dung, las dos Mathildes, Sonia, Tania, Emma, M\u00e9lanie, Sarto, J\u00e9r\u00f4me, Miguel, Cyrille, Pierrot, Christophe, Christian, Daniel, Olivier, Basile, y tambi\u00e9n a los que probablemente he olvidado&#8230;<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<p><strong>El extranjero<\/strong><br><br>Como quien surc\u00f3 los mares desconocidos<br>vago entre los eternamente sedentarios;<br>la plenitud de sus d\u00edas cubre su mesa,<br>pero para m\u00ed el mundo lejano es una figura plena.<br><br>En mi rostro penetra un universo<br>quiz\u00e1s tan deshabitado como una estrella;<br>pero no dejan en paz ninguno de sus sentimientos,<br>y todas sus palabras est\u00e1n habitadas.<br><br>Las cosas que traigo de mis lejanos viajes<br>parecen extra\u00f1as al lado de sus cosas :<br>en su gran patria eran bestias,<br>aqu\u00ed, la verg\u00fcenza les quita el aliento.<br><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/etranger2.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/etranger3.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>D\u00eda de oto\u00f1o<\/strong><br><br>Se\u00f1or, lleg\u00f3 la hora: el verano fue grandioso.<br>Proyecta tu sombra sobre los diales<br>y suelta los vientos sobre las llanuras.<br><br>Da a los \u00faltimos frutos su plenitud <br>dales dos d\u00edas radiantes m\u00e1s<br>an\u00edmalos a madurar, a brotar<br>en la pesadez del vino.<br><br>El que no tiene casa no se la construir\u00e1.<br>Los que ahora est\u00e1n solos, lo estar\u00e1n mucho tiempo<br>leyendo y observando, escribiendo largamente<br>y vagando, preocupados<br>por los callejones cuando caen las hojas.<br><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/automne.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>La queja de una ni\u00f1a<\/strong><br><br>De ni\u00f1os, nuestro gusto<br>por la soledad era dulce;<br>para otros, el tiempo se gastaba en peleas<br>y nosotros ten\u00edamos nuestro clan<br>los cercanos, los lejanos<br>un camino, un animal, una imagen.<br><br>Y yo segu\u00eda creyendo que la vida<br>que la vida nunca suspender\u00eda los dones que recog\u00edamos en nosotros mismos.<br>\u00bfNo soy yo el m\u00e1s grande en m\u00ed mismo?<br>\u00bfNo puedo consolarme y comprenderme como cuando era ni\u00f1o?<br>consolarme y comprenderme?<br><br>De repente me siento repudiado<br>y esta soledad se hace enorme<br>cuando de pie sobre las colinas de mis pechos<br>mis sentidos claman por alas o por un final.<br><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/plainte-de-jeune-fille.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<p><br><strong>Canci\u00f3n de amor<\/strong><br><br>\u00bfC\u00f3mo sostener mi alma<br>para que no roce la tuya?<br>\u00bfC\u00f3mo llevarla sobre ti<br>a otras cosas?<br><br>Quisiera esconderla<br>cerca de algo perdido en la oscuridad<br>en un lugar extra\u00f1o y tranquilo<br>que no haga eco cuando<br>tiemblan sus profundidades.<br><br>Y sin embargo todo lo que nos toca<br>nos funde el uno con el otro como un arco<br>que extrae un solo sonido de dos cuerdas:<br>\u00bfsobre qu\u00e9 instrumento yacemos<br>\u00bfy qu\u00e9 mano nos sostiene?<br>Oh, dulce canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/chant-damour.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/chant3.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El prisionero<\/strong><br><br>Mi mano s\u00f3lo conoce un gesto<br>cazar en vano<br>en las viejas piedras<br>la humedad que gotea de las rocas.<br><br>S\u00f3lo oigo el golpeteo del agua<br>y mi coraz\u00f3n est\u00e1 en sinton\u00eda<br>a las gotas que caen<br>y se pierde con ellas.<br><br>Si cayeran m\u00e1s r\u00e1pido<br>la bestia seguir\u00eda regresando.<br>En alg\u00fan lugar era m\u00e1s ligero.<br>Pero qu\u00e9 sabemos nosotros.<br><br>Imagina que lo que ahora es cielo y viento,<br>aire para tu boca, luz para tu ojo,<br>se convirti\u00f3 en piedra que te rodea en el peque\u00f1o espacio<br>donde se sostienen tu coraz\u00f3n y tus manos.<br><br>Deja que lo que ahora es se llame para ti ma\u00f1ana,<br>luego: m\u00e1s tarde, el a\u00f1o que viene y as\u00ed sucesivamente<br>se convierta en una llaga supurante dentro de ti<br>que supura y nunca sana.<br><br>Y lo que fue ser\u00eda falso<br>y estar\u00eda por todas partes en ti,<br>llenando de espuma de risa<br>la boca amada que nunca ri\u00f3.<br>Y lo que antes era Dios s\u00f3lo ser\u00eda tu guardi\u00e1n<br>y malvado, con un ojo sucio,<br>el \u00faltimo agujero. Y t\u00fa seguir\u00edas viviendo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/prisonnier2.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/prisonnier.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>La pantera<\/strong><br><br><br>Su mirada, a fuerza de desgastar los barrotes<br>se ha agotado tanto que no retiene nada.<br>Le parece que el mundo est\u00e1 hecho<br>de miles de barrotes y m\u00e1s all\u00e1 nada.<br><br>Su andar es silencioso, sus pasos suaves y fuertes,<br>da vueltas en un c\u00edrculo cerrado,<br>es como una danza de fuerzas alrededor de un centro<br>donde una poderosa voluntad permanece adormecida.<br><br>A veces la cortina de pupilas se levanta<br>sin sonido. Una imagen entra,<br>atraviesa el tenso silencio de los miembros <br>y, llegando al coraz\u00f3n, se desvanece.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/la-panthere.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>San Sebasti\u00e1n<\/strong><br><br>Permanece como un yacente<br>constre\u00f1ido por una voluntad muy grande<br>Distante como una madre cuando consuela<br>y cerrado sobre s\u00ed mismo como una guirnalda.<br><br>Y llegan las flechas: momento a momento<br>como estallando de sus costados<br>con un temblor de acero en el extremo de sus astiles.<br><br>Pero la oscura sonrisa de sus labios permanece intacta.<br>S\u00f3lo una vez crece su tristeza<br>y sus ojos se vuelven dolorosamente desnudos<br>repudian algo de poca importancia<br>y rechazan, despectivamente,<br>a quienes destruyen algo hermoso.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/sebastien.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El poeta<\/strong><br><br>Hora, vuelas lejos de m\u00ed<br>tus alas batientes me desgarran.<br>Solo: \u00bfqu\u00e9 hacer con mi voz<br>mi noche? mi d\u00eda?<br>No tengo amada, ni hogar<br>ning\u00fan lugar donde habitar<br>ning\u00fan lugar donde vivir.<br>Todas las cosas a las que me entrego<br>se enriquecen y me abandonan.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/poete.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El convaleciente<\/strong><br><br>Como una canci\u00f3n que va y viene por los callejones<br>acerc\u00e1ndose y march\u00e1ndose de nuevo<br>revoloteando, a veces casi bajo la mano<br>luego se dispersa de nuevo en la distancia :<br><br>as\u00ed juega la vida con el convaleciente;<br>mientras debilitado y descansado,<br>intenta torpemente<br>un gesto desacostumbrado.<br><br>Y lo siente casi como una seducci\u00f3n<br>cuando su mano agarrotada, que antes llevaba fiebres absurdas<br>viene de lejos con la suavidad de las flores que se abren<br>acariciando su dura barbilla.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/convalescente2.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>La que se queda ciega<\/strong><br><br>Estaba sentada como las dem\u00e1s tomando el t\u00e9.<br>Al principio me pareci\u00f3 que sosten\u00eda su taza..<br>un poco diferente a las dem\u00e1s.<br>Luego sonri\u00f3. Casi me doli\u00f3.<br><br>Cuando por fin nos levantamos y estuvimos charlando<br>recorrimos muchas habitaciones<br>lentamente al azar (habl\u00e1bamos y re\u00edamos),<br>de repente la vi. Segu\u00eda a los dem\u00e1s,<br><br>t\u00edmida, como alguien que en un momento tendr\u00e1<br>tendr\u00e1 que cantar delante de un gran p\u00fablico;<br>en sus ojos claros que se regocijaban<br>la luz del exterior era como un estanque.<br><br>Les sigui\u00f3 lentamente, le llev\u00f3 mucho tiempo,<br>como si a\u00fan tuviera que superar algo;<br>y sin embargo, al cabo de un rato, fue como si ya no fuera<br>ya no iba a caminar sino a volar.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/laveugle.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>Antes de la lluvia de verano<\/strong><br><br>De repente, de entre todo el verde del parque<br>se lleva no se sabe qu\u00e9, algo<br>que se siente acercarse a las ventanas<br>y se calla. Fuerte, insistente<br><br>resuena en el bosque la voz del chorlitejo<br>se piensa en alg\u00fan Jer\u00f3nimo :<br>tanta soledad y ardor emanan<br>de esta voz sola, que el aguacero<br><br>lo concede. Las paredes de la habitaci\u00f3n<br>retroceden con sus pinturas<br>como para no o\u00edr lo que decimos.<br>Los tapices en tonos pasados reflejan<br>la tenue luz de aquella tarde<br>cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y ten\u00edamos miedo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/avant-la-pluie-dete.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El carrusel<\/strong><br><br>Provisto de un techo y su sombra<br>la tropa de coloridos caballos<br>giran por un momento;<br>todos son de este pa\u00eds<br>que vacila largo rato antes de hundirse.<br>Aunque algunos trotan en carruajes<br>todos tienen el mismo aire decidido;<br>un le\u00f3n corre junto a ellos, rojo y mezquino<br>y de vez en cuando un elefante blanco.<br><br>Incluso hay un ciervo, como en el bosque,<br>excepto que tiene una silla de montar y sobre esa silla<br>una ni\u00f1a azul sujeta por correas.<br><br>Un ni\u00f1o completamente blanco monta al le\u00f3n<br>y se agarra fuerte con una c\u00e1lida mano blanca<br>mientras la bestia ense\u00f1a la lengua y los colmillos.<br><br>Y de vez en cuando un elefante blanco.<br><br>Y pasan los caballos,<br>ni\u00f1as p\u00e1lidas tambi\u00e9n<br>ya demasiado mayores para estas payasadas<br>y en pleno vuelo levantan los ojos<br>para mirar a otra parte.<br><br>Y de vez en cuando un elefante blanco.<br><br>Y todo sigue, apresur\u00e1ndose hacia el final<br>y gira y gira sin fin y sin rumbo.<br>Un rojo, un verde, un gris que se precipitan<br>un perfil apenas esbozado.<br>A veces una sonrisa angelical<br>gira, deslumbra y desaparece<br>en este juego ciego y sin aliento..<br><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/elephant.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>La bailarina espa\u00f1ola<\/strong><br><br>Como una cerilla que antes de arder<br>lanza blancas lenguas de luz a su alrededor;<br>as\u00ed comienza,_ encerrada en el c\u00edrculo<br>de espectadores,_ nerviosa y redonda, ardiente y clara<br>su danza espasm\u00f3dica.<br><br>Y de repente es una llama.<br><br>Con una mirada ilumina su cabello<br>y con un gesto que revela un arte atrevido<br>arroja su vestido al fuego<br>y sus brazos, como serpientes asustadas<br>se lanzan al fuego.<br><br>Luego, como si el fuego le pareciera demasiado peque\u00f1o,<br>lo recoge todo y lo tira,<br>orgullosa, con gestos altivos<br>y mira: ah\u00ed est\u00e1, furioso en el suelo,<br>a\u00fan ardiendo y sin rendirse.<br><br>Pero victoriosa y segura de s\u00ed misma<br>levanta el rostro con una sonrisa dulce y acogedora<br>y lo pisotea con sus firmes piececitos.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/danseuse.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><strong>Una sibila<\/strong><br><br>Hace tiempo se dec\u00eda que era vieja.<br>Pero ha perdurado, tomando el mismo camino<br>el mismo camino: se cambiaron las normas<br>y su edad se cont\u00f3 como la madera,<br><br>por siglos. Y sin embargo, cada tarde<br>en el mismo lugar, negro<br>como una vieja ciudadela<br>alta, hueca y carbonizada;<br><br>rodeada por los gritos y los vuelos<br>de las palabras que hab\u00eda dejado crecer<br>contra su voluntad,<br>mientras las que hab\u00edan vuelto,<br>anidando en las sombras de sus cejas,<br>estaban listas para la noche.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/une-sybille.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El alquimista<\/strong><br><br>Una extra\u00f1a sonrisa moribunda en sus labios<br>empuj\u00f3 el alambique y sus vapores se calmaron.<br>Ahora sab\u00eda lo que faltaba<br>para que naciera el objeto sublime.<br><br>Necesitaba tiempo, milenios<br>para \u00e9l y la r\u00e9plica que burbujeaba<br>en el cerebro de las estrellas<br>y en la conciencia del mar.<br><br>Lo inaudito que hab\u00eda anhelado,<br>lo dej\u00f3 ir esa noche. Volvi\u00f3<br>a Dios y a su antigua medida;<br><br>pero \u00e9l, tartamudeando como un borracho<br>inclinado sobre la choza secreta, codiciaba<br>el trozo de oro que le pertenec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/lalchimiste.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El oro<\/strong><br><br>Imagin\u00f3 que no era: deb\u00eda haber<br>haber nacido en las monta\u00f1as<br>y ser depositado en los r\u00edos<br>por su voluntad, por la levadura de su voluntad<br>de su voluntad; por la obsesi\u00f3n<br>de que es un mineral m\u00e1s noble que los dem\u00e1s.<br>No descansaron hasta haber arrancado<br>arrancaron a Meroe de sus corazones y la arrojaron<br>al borde de la tierra, al cielo<br>por encima de todo lo que hab\u00edan aprendido;<br>y m\u00e1s tarde a veces los hijos<br>trajeron de vuelta, endurecida, profanada<br>la promesa de los padres;<br><br>crey\u00f3 por un tiempo, y luego dej\u00f3<br>a los que hab\u00eda debilitado,<br>a quienes nunca pudo amar.<br>S\u00f3lo en las \u00faltimas noches (dicen)<br>que se levantar\u00e1 para mirarlos.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/or.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Locos en el jard\u00edn<\/strong><br><br>El monasterio cartujo en desuso a\u00fan encierra<br>el patio, como si curara algo.<br>Y quienes ahora lo habitan tienen un respiro<br>y no toman parte en el mundo exterior.<br><br>Lo que pueda venir ya ha pasado.<br>Siguen caminos conocidos,<br>separ\u00e1ndose y reuni\u00e9ndose<br>como en un c\u00edrculo, consintiendo, primitivos.<br><br>Algunas ciertamente cantan en los parterres primaverales,<br>humildes, enclenques, arrodillados;<br>pero cuando nadie las ve<br>hacen un gesto furtivo, torpe,<br><br>una caricia tentativa, t\u00edmida,<br>por la primera hierba tierna;<br>porque es amistosa, y el rojo de las rosas<br>puede ser excesivo<br><br>y amenazador, y tal vez supere<br>el \u00fanico conocimiento accesible a sus almas.<br>Pero a\u00fan podemos decir<br>lo buena y ligera que es la hierba.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/les-fous-dans-le-jardin.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Los tontos<\/strong><br><br>Callan, porque los muros<br>los tabiques de sus mentes<br>y el tiempo en que ser\u00edan comprendidos<br>se esboza y desaparece.<br><br>Por la noche suelen asomarse a la ventana<br>y de repente todo est\u00e1 bien.<br>Sus manos descansan en el hormig\u00f3n,<br>el coraz\u00f3n se eleva, podr\u00edan rezar<br>y sus ojos est\u00e1n en paz<br><br>en el jard\u00edn no esperado, a menudo<br>en el barrio dormido<br>que, en el reflejo de mundos desconocidos,<br>sigue creciendo y nunca se pierde.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/les-fous.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/les-fous-b.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Vestir a los muertos<\/strong><br><br>Se hab\u00edan acostumbrado a \u00e9l. Pero cuando<br>trajeron la l\u00e1mpara de la cocina, una llama preocupada<br>en la oscura corriente de aire, el Desconocido<br>era completamente desconocido. Le lavaron el cuello<br>y, sin saber nada de su destino<br>le inventaron uno,<br>siempre lavando. Uno tos\u00eda,<br>dejando la pesada esponja empapada en vinagre<br>la pesada esponja empapada en vinagre.<br>La otra tambi\u00e9n se par\u00f3. El duro cepillo<br>goteaba; pero su horrible mano, apretada<br>mano apretada quer\u00eda demostrar al todo<br>que ya no ten\u00eda sed.<br>Y lo demostr\u00f3. Como confundidos, tras una breve tos<br>reanudaron apresuradamente su trabajo<br>sobre los dibujos mudos del papel pintado<br>sus sombras arqueadas se enroscaban<br>y se balanceaban como en una red,<br>hasta que terminaron.<br>La noche, en la ventana sin cortinas<br>era brutal. Y un hombre an\u00f3nimo<br>limpio y desnudo, dictando leyes.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/toilette.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El ciego<\/strong><br><br>Ve: va, interrumpiendo la ciudad<br>que no existe en su lugar oscuro;<br>as\u00ed, sobre una copa, una grieta oscura<br>en una taza. Y como sobre una hoja<br><br>el reflejo de las cosas se dibuja en \u00e9l<br>no entra en \u00e9l. S\u00f3lo su tacto<br>tiembla, como si acogiera<br>el mundo en peque\u00f1as olas :<br><br>un silencio, una resistencia -,<br>luego parece, a la expectativa, elegir a alguien:<br>resignado, levanta una mano,<br>casi solemne, como para una boda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/laveugle.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El encantador de serpientes<\/strong><br><br>Cuando, en la plaza del mercado, deambulando<br>el encantador sopla su flauta<br>que excita y adormece, puede atraer<br>a un espectador que, abandonando los ruidosos puestos,<br><br>entre en el c\u00edrculo de la flauta<br>que quiere y quiere y quiere y consigue<br>que el animal en su cesta se congela<br>y, halagando, doblega al reptil congelado<br><br>y, en la creciente ceguera de su v\u00e9rtigo,<br>alterna entre el miedo, la tensi\u00f3n y la relajaci\u00f3n;<br>entonces, basta una mirada: el hind\u00fa<br>ha vertido en ti un Desconocido<br><br>en el que est\u00e1s muriendo. Te parece que un cielo<br>cae sobre ti. Tu rostro<br>se resquebraja. Los aromas se instalan<br>en tu memoria del norte<br><br>que de nada te sirve. Ning\u00fan encanto te retiene;<br>efervescencia del sol, ca\u00edda de fiebres que te alcanzan;<br>la alegr\u00eda maligna hiela los esbeltos tallos,<br>y en las serpientes centellea el veneno.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/charmeur.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El gato negro<\/strong><br><br>Un fantasma est\u00e1 quieto como un lugar<br>donde tu mirada choca con un sonido<br>pero contra este abrigo negro<br>se disuelve tu mirada m\u00e1s fuerte:<br><br>as\u00ed un loco, en el colmo de su rabia<br>de su rabia, zapatea en la oscuridad<br>y de repente, en el acolchado amortiguado<br>de su celda, cesa y se calma.<br><br>Todas las miradas que alguna vez le alcanzaron,<br>parece retenerlas en su interior<br>para estremecerse, amenazante, mortificado,<br>y dormir con ellas.<br>Pero de repente, alerta y despierto,<br>vuelve su rostro hacia el tuyo..:<br>e inesperadamente se encuentra<br>tu mirada en las bolas ambarinas<br>de sus ojos: encerrada<br>como un insecto fosilizado.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/chat.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Noche de verano en la ciudad<\/strong><br><br>Abajo, la tarde se vuelve m\u00e1s gris,<br>y ya es de noche, este pa\u00f1o caliente<br>que cuelga de las farolas.<br>Pero en el patio, claro y desnudo<br>una pared divisoria, de repente m\u00e1s imprecisa,<br>se levanta hacia el temblor<br>de una noche de luna llena<br>con nada m\u00e1s que la luz de la luna.<br><br>Y entonces all\u00e1 arriba un amplio espacio<br>se desliza y se ensancha, intacto, intacto,<br>y las ventanas de un lado<br>se vuelven blancas y deshabitadas.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/nuit-ete.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Retrato<\/strong><br><br>Para que el rostro de la renuncia<br>de su inmenso sufrimiento,<br>ella lleva lentamente a trav\u00e9s de los dramas<br>el bello ramillete marchito de sus facciones,<br>apresuradamente anudado, casi deshecho ya;<br>a veces cae de \u00e9l, como un nardo,<br>una sonrisa perdida y cansada.<br>Y cansada, indiferente, la aparta<br>con sus hermosas manos ciegas<br>que saben que nunca la volver\u00e1n a encontrar, &#8211;<br>y dice cosas inventadas, donde el destino<br>un destino de alg\u00fan tipo, un destino fabricado,<br>d\u00e1ndoles el jugo de su alma<br>para que estallen, inauditas,<br>como el grito de una piedra &#8211;<br>y, con la barbilla alta, deja<br>todas estas palabras caer,<br>sin guardar ninguna, porque ninguna expresar\u00eda<br>la desgarradora realidad<br>que es su \u00fanica posesi\u00f3n<br>y que ella debe, como una copa sin pie<br>elevar por encima de su gloria,<br>m\u00e1s all\u00e1 de la marcha de las tardes.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/portrait2.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/portrait.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Estudio de piano<\/strong><br><br>Murmullos de verano. La tarde se duerme;<br>aspira, turbada, la frescura de su vestido<br>y pone en el estudio preciso<br>toda la impaciencia de una realidad<br><br>que podr\u00eda suceder: ma\u00f1ana, esta noche<br>que pod\u00eda estar ah\u00ed, pero estaba oculta;<br>y frente a la ventana, en lo alto, posey\u00e9ndolo todo,<br>se sinti\u00f3 de pronto el parque mimado.<br><br>Se detuvo, mir\u00f3 hacia fuera,<br>junt\u00f3 las manos, anhel\u00f3 un libro &#8211;<br>y de pronto repeli\u00f3, irritada, el aroma<br>del jazm\u00edn. Le pareci\u00f3 ofensivo.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/etude-au-piano.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/etude3.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El amante<\/strong><br><br>Esta es mi ventana. Me he<br>despertado tan suavemente.<br>Parec\u00eda estar flotando.<br>\u00bfD\u00f3nde acaba mi vida<br>\u00bfd\u00f3nde empieza la noche?<br><br>Me parece que todo<br>a mi alrededor soy Yo<br>tan claro como el espesor<br>de un cristal, mudo y negro.<br><br>Podr\u00eda llevar<br>las estrellas dentro de m\u00ed;<br>mi coraz\u00f3n parece tan vasto<br>deja sin pesar<br><br>al que iba<br>tal vez amar, guardar&#8230;<br>Extra\u00f1o, p\u00e1gina en blanco<br>mi destino me mira.<br><br>\u00bfPor qu\u00e9 estoy colocado<br>en esta inmensidad<br>fragante como un prado,<br>acunado por todos lados,<br><br>llamando y temiendo<br>que la llamada sea escuchada<br>destinado a hundirse<br>en el Otro.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/amante.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El extranjero<\/strong><br><br>Despreocupado por la opini\u00f3n de los dem\u00e1s<br>a quienes pidi\u00f3 que dejaran de hacer preguntas<br>parti\u00f3 de nuevo; perdido, abandonado -.<br>Porque atesoraba estas noches de viaje<br><br>mucho m\u00e1s que cualquier noche de amor.<br>Hab\u00eda vivido algunas maravillosas<br>que, llenas de poderosas estrellas<br>hac\u00edan a un lado los estrechos horizontes<br>y se desplegaban como una batalla;<br>otras, con sus pueblos dispersos<br>en la luna, como despojos que ofrecer,<br>se rend\u00edan, o se mostraban detr\u00e1s de<br>castillos grises que le gustaba habitar por un momento en su cabeza<br>habitar por un momento en su cabeza inclinada,<br>sabiendo desde un conocimiento m\u00e1s profundo<br>que no se puede permanecer en ninguna parte;<br>ya se encontraba, en el siguiente recodo del camino,<br>caminos, puentes, pa\u00edses<br>hasta ciudades en expansi\u00f3n.<br>Y dejar todo esto atr\u00e1s sin ning\u00fan deseo<br>era para \u00e9l m\u00e1s que cualquier placer<br>que cualquier posesi\u00f3n o gloria.<br>Pero a veces, en lugares extranjeros<br>le parec\u00eda como si la pisada de una fuente<br>que los pasos cavaban cada d\u00eda<br>le perteneciera.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/etranger3.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El solitario<\/strong><br><br>No: mi coraz\u00f3n se convertir\u00e1 en una torre,<br>me parar\u00e9 en su borde:<br>donde ya no queda nada, a\u00fan el sufrimiento,<br>todav\u00eda lo indecible y el universo quieto.<br><br>Algo a\u00fan perdido en lo inmenso<br>golpeado por la sombra y la luz,<br>un rostro supremo a\u00fan anhelante<br>y rechazado en lo insaciable,<br><br>un rostro extremo de piedra<br>d\u00f3cil a los pesos de su interior,<br>que lo lejano mat\u00e1ndolo silenciosamente<br>lo fuerce a una felicidad creciente.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/solitaire.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El lector<\/strong><br><br>Que lo conoce, el hombre que apart\u00f3 su rostro<br>de la Realidad para sumergirlo en otra realidad<br>que s\u00f3lo las p\u00e1ginas r\u00e1pidamente pasadas<br>interrumpen a veces violentamente?<br><br>Ni siquiera su madre podr\u00eda estar segura<br>de que es realmente \u00e9l quien lee lo que su sombra<br>su sombra. Y nosotros que pose\u00edamos las horas<br>sabemos cu\u00e1ntas se le escaparon<br><br>hasta que dolorosamente levant\u00f3 los ojos<br>cargando sobre sus hombros lo que el libro sosten\u00eda,<br>con ojos que, lejos de acoger el don<br>la plenitud del mundo:<br>tan tranquilos los ni\u00f1os, habiendo jugado<br>descubren de pronto lo que es;<br>y sin embargo sus rasgos, que hab\u00edan sido ordenados<br>han quedado para siempre perturbados.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/le-liseur.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Paisaje<\/strong><br><br>Como finalmente, en un instante formado<br>de casas, laderas, trozos de viejos cielos<br>de viejos cielos y puentes derruidos,<br>y desde all\u00ed tocado, como por el destino,<br>por el sol poniente,<br>acusada, abierta, destripada &#8211;<br>la ciudad perecer\u00eda tr\u00e1gicamente :<br><br>si no fuera por la repentina ca\u00edda y propagaci\u00f3n<br>en la herida de la hora m\u00e1s cercana<br>esa gota de frescura azul<br>que ya mezcla la noche con la tarde<br>de modo que el fuego que la distancia enciende<br>lentamente, como liberado, se apaga.<br><br>Las puertas y los arcos callan,<br>las nubes transparentes ondulan<br>sobre los rostros p\u00e1lidos de las casas<br>ya empapadas de oscuridad;<br>pero de repente un rayo de luna<br>de la luna, como si desde alg\u00fan lugar<br>un arc\u00e1ngel hubiera desenvainado su espada.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/paysage.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>El perro<\/strong><br><br>All\u00e1 arriba la imagen de un mundo v\u00e1lido<br>se renueva constantemente.<br>S\u00f3lo de vez en cuando, algo secreto<br>desciende junto a ella mientras se abre paso<br><br>un camino hacia abajo en esta imagen,<br>diferente, como es; ni rechazada ni aceptada,<br>y como en la duda, ofreciendo su realidad<br>su realidad a la imagen que olvida<br><br>sin dejar de tenderle su rostro,<br>casi suplicante, casi comprensivo,<br>cerca del acuerdo y sin embargo<br>renunciando: porque entonces no ser\u00eda.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/2022.betrisey.ch\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/chien.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n\n\n<p><br><br><br><strong>Ac\u00e9rcate&#8230;<\/strong><br><br>Ac\u00e9rcate, lo \u00faltimo que reconozco,<br><br>mal incurable en el tejido de la piel;<br><br>as\u00ed como ard\u00ed en esp\u00edritu, mira, ardo<br> en ti;<br>la madera hace tiempo que se niega <br>a consentir las llamas que humean,<br><br>ahora te alimento y ardo en ti.<br><br>Mi dulzura de este mundo, cuando te enfureces<br> se convierte en la furia infernal de otro mundo.<br><br>Ingenuamente puro para el futuro, he<br> subido a la pira borrosa del dolor<br><br>seguro de que no podr\u00eda comprar ning\u00fan futuro<br> para este coraz\u00f3n donde el recurso era mudo.<br><br>\u00bfSoy todav\u00eda, irreconocible, lo que arde?<br><br>No arrastrar\u00e9 conmigo ning\u00fan recuerdo.<br><br>Oh vida, oh vida: estar fuera.<br> Y yo en llamas. Nadie que me conozca<br><br><\/p>\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siglo XXI acab\u00f3 con mi tel\u00e9fono, que databa de 1929. No es que fuera demasiado viejo, sino que simplemente se acab\u00f3 con \u00e9l con la llegada de la ADSL. Este brillante instrumento, destinado a sobrevivir varios siglos sin problemas, fue condenado al cubo de la basura por una simple norma. 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